Uso del trigo en la alimentación de cerdos: una alternativa real para el productor argentino

Yamila Leonardi - Med Vet. Especializada en porcinos

¿Por qué hoy se habla más de trigo que de maíz?

En el contexto actual de Argentina, muchos productores porcinos están revisando sus costos de alimentación, principalmente por el precio y la disponibilidad del maíz, que históricamente fue el cereal base de las dietas. Gracias a la mayor oferta de trigo actual en el mercado interno y a las dificultades de colocación del grano con calidad panadera, generó que el trigo esté disponible a precios competitivos o incluso más bajos que el maíz.

Esto abre una oportunidad concreta: usar trigo en la fabricación de alimento para cerdos, siempre que se haga con criterio técnico. El trigo no es un reemplazo directo del maíz, pero sí una herramienta válida para bajar costos sin comprometer la producción, siempre en su porcentaje de reemplazo adecuado.

¿Qué aporta el trigo en la dieta del cerdo?

Desde el punto de vista nutricional, el trigo tiene características interesantes:

  • El trigo aporta más proteína (hasta 12-13%) y algunos aminoácidos esenciales como lisina y triptófano que el maíz, lo que permitiría reducir la inclusión de fuentes proteicas costosas como la harina de soja o suplementos sintéticos, mejorando el balance del perfil proteico de la dieta.
  • Tiene niveles más altos de fósforo y con mejor biodisponibilidad que el maíz, lo cual puede reducir la necesidad de fosfatos inorgánicos.
  • Tiene buena palatabilidad, aunque aporta energía en niveles menores que el maíz.
Desventajas y limitaciones

Variabilidad de calidad
La calidad nutricional del trigo es más variable que el maíz, dependiendo de la variedad, condiciones climáticas y almacenamiento. Esto complica la formulación precisa de raciones si no se analiza cada lote.

Factores anti nutricionales
El trigo contiene polisacáridos no amiláceos (PNA) como arabinoxilanos, que pueden aumentar la viscosidad intestinal y dificultar la digestión. Esto puede reducir la disponibilidad de nutrientes si no se emplean enzimas como xilanasas para degradarlos.

Energía ligeramente menor
Aunque nutritivo, el trigo suele tener menor densidad energética que el maíz, lo que puede requerir la adición de grasas o ingredientes energéticos para mantener la eficiencia productiva.

Impacto en la salud digestiva

El uso de trigo en la alimentación porcina puede generar dudas en relación con la salud digestiva. Sin embargo, la mayoría de los problemas que se le atribuyen no están causados por el trigo en sí, sino por errores de manejo, procesamiento o formulación. Entender estos puntos permite usarlo de manera segura y eficiente.

Microbiota intestinal: equilibrio y adaptación

El trigo contiene fibras fermentables que modifican la microbiota intestinal del cerdo. Estas fibras llegan al intestino grueso, donde son utilizadas por las bacterias.

  • Puede favorecer bacterias beneficiosas, mejorar la estabilidad intestinal y ayudar a reducir la proliferación de patógenos.
  • Puede provocar fermentaciones desordenadas, diarreas y caída del consumo.

Esto se observa principalmente en lechones, mientras que en la etapa de engorde, con un microbiota más estable, el trigo suele ser bien tolerado.

 

Úlceras gástricas

Tener en cuenta los siguientes puntos para evitarlas:

  • No realizar moliendas excesivamente finas. El trigo muy pulverizado aumenta la acidez en el estómago y favorece la irritación de la mucosa gástrica. Se recomienda una granulometría media, entre 500 y 700 micrones.
  • Mantener estructura en la dieta. Dietas muy “harinosas” o tipo polvo incrementan el riesgo de lesiones. La presencia de partículas algo más gruesas o fibra estructural ayuda a proteger el estómago.
  • Evitar ayunos prolongados y consumos irregulares, ya que el estómago vacío es más susceptible al daño ácido.
  • Introducir el trigo de forma gradual, permitiendo que el sistema digestivo del cerdo se adapte al cambio de dieta.
  • Reducir el estrés (mezclas, traslados, densidad), ya que es un factor clave en la aparición de lesiones gástricas.

Riesgo de micotoxinas

El trigo es más sensible a problemas de humedad y almacenamiento que el maíz. Si no se maneja correctamente, puede contaminarse con micotoxinas como deoxinivalenol (DON).

Las micotoxinas pueden provocar:

  • Menor consumo
  • Pérdida de ganancia diaria
  • Diarreas
  • Problemas reproductivos
  • Mayor susceptibilidad a enfermedades

 Recomendaciones prácticas:

  • Controlar humedad del grano
  • Evitar almacenamiento prolongado en malas condiciones
  • Analizar el trigo cuando haya sospecha
  • Usar secuestrantes de micotoxinas cuando sea necesario
Recomendaciones de inclusión en dietas porcinas

→ En lechones: <30%
→ En engorde: <40%
*Esto acompañado de enzimas y un buen balance de aminoácidos.

Conclusión

El trigo no es ni un problema ni una solución mágica.

Es una herramienta más, muy útil en el contexto argentino actual, donde:

  • Hay disponibilidad
  • Puede ser más barato que el maíz
  • Permite bajar costos sin perder producción

Su uso exige:
️ Dietas bien formuladas
✔️ Control de calidad del gran
️ Buen procesamiento
️ Acompañamiento técnico

Usado correctamente, el trigo funciona, y puede ser un aliado clave para mejorar la rentabilidad del sistema porcino.

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