Cómo lograr más rentabilidad en la etapa de engorde, a través de la alimentación de precisión.
En los sistemas modernos de producción porcina, la etapa de engorde representa el mayor consumo de alimento de la granja. Por eso el “cómo y cuándo” ajustamos la dieta tiene un impacto directo sobre el costo por kilo producido, la conversión alimenticia y la calidad de la carne.
La alimentación por fases consiste en adaptar la formulación del alimento a los requerimientos nutricionales reales del cerdo según su peso y potencial genético, en lugar de usar una única dieta “promedio” durante todo el engorde.
¿Por qué no alcanza con una sola dieta?
El cerdo no tiene los mismos requerimientos a los 30 kg que a los 100 kg. A medida que crece:
- Disminuye progresivamente su necesidad de lisina digestible por kilogramo de alimento.
- Cambia la relación energía/proteína óptima.
- Se modifica la generación de músculo y la deposición de grasa.
- Varía la eficiencia de utilización de nutrientes (conversión alimenticia)
Es por ello que cuando utilizamos una única dieta durante todo el período, se generan dos riesgos:
- Subalimentación en etapas tempranas, limitando la ganancia diaria de peso.
- Sobreoferta de proteína en etapas finales, encareciendo la dieta.
¿En qué consiste la alimentación por fases?
Implica dividir el engorde en etapas nutricionales definidas, por ejemplo:
- Fase 1: 30 – 60 kg
- Fase 2: 60 90kg
- Fase 3: 90 – 120 kg
Cada fase tiene una formulación específica ajustada en:
- Lisina digestible
- Energía metabolizable
- Calcio y fósforo disponible
- Relación entre aminoácidos esenciales
- Sodio y electrolitos
En genéticas modernas de alto potencial magro, la precisión en lisina digestible es clave para expresar el máximo crecimiento sin comprometer la conversión.
Beneficios productivos
Mejor conversión alimenticia
Al ajustar la densidad nutricional en cada etapa, el animal utiliza mejor los nutrientes y transforma más eficientemente el alimento en carne.
Mayor uniformidad del lote
Al cubrir correctamente los requerimientos en cada momento, se reducen retrasos de crecimiento y mejora la homogeneidad al momento de la venta.
Optimización del costo por kilo producido
La proteína es uno de los nutrientes más caros. Reducirla progresivamente sin afectar el desempeño mejora el margen.
Mejor calidad de canal
Un adecuado balance de energía y lisina evita exceso de grasa en terminación y mejora el rendimiento magro.
Impacto económico
En sistemas comerciales, pasar de una dieta única a varias fases puede:
- Reducir el costo total de alimentación
- Mejorar el índice de conversión.
En contextos de márgenes ajustados, pequeños puntos de mejora en conversión o costo por tonelada de alimento generan diferencias significativas en el resultado final.
¿Cuántas fases son ideales?
Depende de:
- Tamaño del establecimiento: En granjas grandes se pueden implementar varias fases porque el ahorro por tonelada de alimento, multiplicado por muchos animales, genera un impacto económico importante. En cambio, en las granjas chicas a veces con 2 fases bien diseñadas son suficientes.
- Cantidad de silos disponibles: si no hay espacio físico para separar dietas, el diseño nutricional ideal no se puede aplicar.
- Sistema de distribución: no es lo mismo alimentar manualmente que de manera automática o tener una planta de alimento propia que comprar alimento completo.
- Organización de flujo de animales: si los corrales están muy mezclados en peso o hay reagrupamientos frecuentes, se complica hacer un corte preciso de fase.
En definitiva, desde el punto de vista técnico, más fases mejoran la precisión. Pero desde el punto de vista práctico, la logística define hasta dónde se puede llegar sin generar desorden o errores.
Conclusión
La alimentación por fases es una herramienta clave para mejorar eficiencia y rentabilidad en el engorde porcino, ya que permite ajustar los nutrientes a cada etapa de crecimiento.
No obstante, la cantidad de fases debe definirse en función de la logística de silos, el sistema de distribución y el manejo del establecimiento. Más que sumar etapas, el objetivo es implementar un esquema nutricional que sea técnicamente correcto y operativamente viable.
En definitiva, la mejor estrategia es aquella que combina precisión nutricional con practicidad productiva y el menor costo por kilogramo de alimento.
