Manejo nutricional en maternidad durante el invierno: claves para reducir la mortalidad pre-destete
El invierno representa uno de los mayores desafíos en la producción porcina, especialmente en la etapa de maternidad. Las bajas temperaturas impactan directamente sobre la supervivencia y el desempeño de los lechones aumentando el riesgo de mortalidad pre-destete.
En este contexto, la nutrición juega un rol central no solo en el crecimiento, sino también en la supervivencia.
¿Por qué el frío afecta tanto al lechón?
El lechón nace con escasas reservas energéticas y una limitada capacidad de termorregulación. Esto lo vuelve altamente dependiente de:
- La temperatura ambiental
- Su acceso a una fuente de energía rápida
La temperatura critica inferior del lechón recién nacido se ubica alrededor de 30°C, muy por encima de la temperatura ambiente en invierno.
Cuando la temperatura es baja, el lechón prioriza mantener su temperatura corporal por sobre el crecimiento. Esto genera:
- Mayor gasto energético
- Menor vitalidad
- Mayor riesgo de aplastamiento
- Menor consumo de leche
Esto resulta en un aumento de la mortalidad y menor uniformidad de la camada.
El calostro: el primer “alimento funcional”
El consumo de calostro en las primeras horas de vida es determinante. No solo aporta inmunidad, sino también energía inmediata.
Datos clave:
- Un lechón necesita consumir aproximadamente 200-250 g de calostro en las primeras 24 horas.
- La presencia de anticuerpos en el calostro puede llegar a bajar sus niveles hasta un 50% en las primeras 6 horas.
- A partir de las 20-24 hrs comienza el ‘’cierre intestinal del lechón´´ y no va a poder absorber los anticuerpos calostrales.
- El calostro aporta alta concentración de grasa, fundamental para la termorregulación.
Los lechones que no alcanzan a consumir buena cantidad de calostro:
- Pierden temperatura corporal rápidamente.
- Reducen su actividad.
- Disminuyen su capacidad de mamar.
Energía: el nutriente clave en invierno
Durante el invierno, los requerimientos energéticos de los lechones aumentan significativamente. Sin embargo, la disponibilidad de energía depende casi exclusivamente de la leche de la cerda.
Algunas estrategias nutricionales incluyen:
- Favorecer una alta producción láctea en la cerda (correcta alimentación en lactancia).
- Evaluar el uso de suplementos energéticos en lechones débiles.
- Evitar competencia excesiva en camadas desuniformes.
La cerda también es parte de la estrategia
Muchas veces se pone el foco sólo en el lechón, pero la nutrición de la cerda es determinante.
En invierno:
- Aumentan sus requerimientos de mantenimiento.
- Puede disminuir el consumo voluntario.
- Se compromete la producción de leche.
- Hay mayor movilización de reservas corporales.
Ajustar la densidad energética de la dieta en lactancia puede ser clave para sostener la producción láctea y evitar pérdidas de condición corporal sin comprometer el próximo ciclo reproductivo.
Lechones débiles: intervención temprana
En condiciones de frío, la diferencia entre lechones fuertes y débiles se acentúa.
Algunas prácticas recomendadas:
- Identificación temprana de lechones de bajo peso.
- Secado inmediato al nacimiento (Por ejemplo, con polvo secante)
- Ubicación en zonas térmicamente confortables.
- Asegurar consumo de calostro (manual si es necesario).
- Manejo diferencial en las primeras horas.
Una intervención a tiempo puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte del lechón.
Impacto productivo
Reducir la mortalidad pre-destete no solo mejora el bienestar animal, sino también los resultados productivos:
- Mayor cantidad de lechones destetados por cerda por año.
- Mejor uniformidad de lotes.
- Mayor eficiencia global del sistema.
Conclusión
El manejo nutricional en maternidad durante el invierno debe ser estratégico y anticipado. Asegurar el consumo de calostro, garantizar el aporte energético y acompañar con una correcta nutrición de la cerda son pilares fundamentales para reducir la mortalidad pre-destete.
Pequeños ajustes pueden generar grandes diferencias en los resultados.
